martes, 16 de septiembre de 2014

El "anticomunismo" y el "no ser comunista"

Ser anticomunista, es directamente ser un fascista. Por tanto el que lo sea, debería estar muerto.

Pero, el anticomunismo sigue siendo por suerte parte aun del carácter de nuestros enemigos de clase más claro. No es preocupante, en el sentido de que si bien está ahí para tomarlo y hacerlo crecer, remarca de manera notoria unas "virtudes" que el sistema aún quiere esconder. Los califica como lo que son... y la burguesía es más astuta. La burguesía no quiere señalar la herramienta que la pueda hacer desaparecer.

Para ellos es más fácil mentir y tergiversar, repetir y repetir, hasta convencer... al fin y al cabo los medios son suyos, y por supuesto lo van a utilizar. El problema que tienen es que el capitalismo ha vuelto a hacer crecer de manera notoria el número de desfavorecidos. Cuando crezca de manera clave, va a ser irremediable que el pueblo reconsidere y relea la historia, la analice tal como fue y replantee volver a tomar las riendas de sus situación.

Cada vez se hace más claro. Y es que, hoy día, tener algunas nociones de historia básicas y aún así NO ser comunista es un acto de estupidez y cabezonería. El capitalismo es una fábrica de imbéciles que inyectan en nuestras filas. Propondría campos de reeducación para todos estos enfermos de estupidez que tan díficil nos lo ponen, al creer que tienen opiniín propia y hablan a título personal cuando, al final solo repiten lo que quieren oir sus represores

Nuestros padres de la ÚNICA (si, la única) REVOLUCIÓN que le plantó cara al capitalismo internacional nos enseñaron, que el pueblo colaborará con el fin de su represión cuando, entre otras cosas, dejen de ser papagayos del discurso hegemónico-burgués del sistema.



jueves, 11 de septiembre de 2014

No son ellos, es el capitalismo quien habla.

La  aparición en los medios de comunicación capitalistas de ciertos personajes con pensamientos extremos, que no se cortan a la hora de emitir declaraciones inadmisibles para cualquier persona con un mínimo de humanidad... Tienen una utilidad burguesa clara: hacer buenos y aceptables para la opinión pública cualquiera que se enfrente a ellos (mediaticamente hablando), es decir cualquier individuo presentado por la propia burguesía como candidato a lavar la cara del régimen que está sustentando ese capitalismo en el que ellos son los dueños.



Esto es, efectivamente, un intento de establecer la balanza en el punto donde ellos así lo precisan, pues ¿quién está realmente dispuesto a admitir el fascismo, el machismo o el genocidio, como algo cotidiano en televisión?...

Gracias a este grupo de esperpénticos personajes (algunos pueden llegar a ser actores incluso) con espacios en radio, prensa y televisión… el sistema consigue que su población se sienta en un régimen de libertad para expresar sus ideas a la par de mantenernos distraídos ante el denigrante y llamativo espectáculo interrumpido por los anuncios de sus promotores. La población habla de lo que el medio de comunicación quiere que hable y cuando quiere que hable… parece que nos pretenden alejar de las justas reivindicaciones que se han llevado haciendo desde siempre y que mantienen viva la llama revolucionaria que tratan de apagar.

Otra idea que tiene la burguesía es trivializar y normalizar algunos aspectos del mundo que nos están preparando para generaciones futuras. Y es que hay que tener en cuenta que el capitalismo no puede detenerse ya ni aunque sus propios beneficiarios burgueses rectificaran. Significa sin miedo a equivocarnos, el avance de un terrorífico estado, muy parecido a este pero aun desconocido, donde la humanidad en su totalidad esté esclavizada y a merced de algunos logotipos. Tras la caida de la URSS siguen acortando camino hacia sus objetivos: ya nos han quitado las armas, el siguiente paso es quitarnos la palabra y el siguiente la conciencia, y por último la humanidad y la solidaridad. Así sucederá si no aligeramos la marcha hacia nuestra necesaria liberación para salvar el futuro de la humanidad.

BRANIN