lunes, 24 de febrero de 2014

Comunistas, somos un problema, lo que sucede es que somos un problema muy reducido para ellos, porque  llevan trabajando años para que haya gente que no le de al seso. Nosotros que entendemos el mundo desde una perspectiva global para poder, desde lo local actuar de manera coherente y justa, lo tenemos muy difícil. Es por eso que sabemos ver lo que hay detrás del video de la actriz Ucraniana diciendo pelotudeces sobre la libertad que dicen perseguir allí los nazis y sus amigos bobos engañados. Es por eso que, no vamos a realizar la tarea que nos ordena nuestro tutor imperialista que ahora resulta que quiere expandir su área de influencia.

Desde  las tímidas apariciones de esperpentos políticos como Le Pen, Jörg Haider, Pim Fortuyn…, están experimentando a ver como le sienta al pueblo europeo la posibilidad de que se reabra la historia desde el capítulo más terrorífico y apestoso. Porque las crisis sistémicas no pasan sin dejar rastro, tienen consecuencias y desde luego la que no les interesa es que el pueblo vea, en estos momentos de debilidad del sistema la posibilidad de hacerse con el poder.

Dan asco, porque siempre lo pintan como algo que nadie se espera, como que no es culpa de ellos, de los liberales, es como “un susto”. Nadie llega a un parlamento burgués si no hay un interés burgués detrás, una estrategia. Por los cojones fue una sorpresa lo de Amanecer Dorado. El caso de Ucrania ya el nivel de descaro es enorme, los apoyan, los entienden. La extrema derecha, camaradas, no es un asunto casual ni es sorpresivo, tal como lo presentan en los medios.

Que estos chupatintas, lacayos, cucarachas con pinganillo… se creen que somos imbéciles. Porque los capitalistas demócratas no se protegen tanto tras cascos, escudos y pelotas de goma como en los cercos de la ignorancia y el miedo de las clases medias, difundido y orquestado a través del engaño mediático. Una población consumidora de productos manufacturados, acojonadas, ubicadas en lugares donde aun no se ha sufrido de manera extrema el azote de la crisis alimentaria, que condenan la violencia (dejando que la ejerzan sobre ellas mismas) y que a lo máximo que llegan es a exigir reformitas y perder su tiempo en debates estúpidos y cortinas de humo…

Desde la experiencia en este estado, donde no está criminalizado ni perseguido el fascismo ya que no hubo ruptura durante la transición (y donde además actualmente los medios se pitorrean de quienes cuestionamos a la figura del borracho del Rey… ), tarde o temprano vamos a disfrutar del desfile de la extrema derecha a cara descubierta, lo vamos a ver pasear por nuestras calles sin que podamos hacer absolutamente nada.

Está todo preparado y es necesario para ellos que todos estén de acuerdo en que los comunistas son malos y unos conspiranóicos. Aquí no van a poder derribar estatua de Lenin alguna, el desahogo de esas bestias va a ir dirigido contra los militantes, directamente. Un par de muertes calculadas a manos de estos asesinos, un par de palabras en ese contexto que diga alguien (con credibilidad para los tontos) desde la televisión, y ya está: podemos disfrutar de un clima de violencia donde las mentiras y las verdades se entre cruza, como en Ucrania. Y como la izquierda y la derecha, no existen para los posmodernos pues el campo está bien allanado. ¿A dónde acudirá la gente y los comunistas en un lugar donde el comunismo está desprestigiado y lo que es peor ilegalizado y encarcelado? Es fundamental, Ahora más que nunca, señalar al perro del capitalismo, que puede ser tu vecino o tu compañero de trabajo.

Y aunque existan psudoizquierdosos estúpidos que dicen que no hablemos del pasado a las masas (porque "no sirve como táctica") es necesario que recordemos y hagamos valorar continuamente la importancia de los comunistas en la labor del antifascismo histórico. Tenemos que ir organizando la resistencia.